Olite / Erriberri

Olite / Erriberri, situada en el corazón de la Zona Media de Navarra, erige en un extenso llano entre viñedos, olivares y extensos campos de cereal.

 

La ciudad de Olite / Erriberri está , situada en el corazón de la Zona Media de Navarra. Se erige en un extenso llano entre viñedos, olivares y extensos campos de cereal, dominando el río Cidacos y protegida por la Sierra de Ujué que la hace una tierra afortunada.

 

 

 

Vista de viñedos desde Olite

Caracterizada por su arraigada tradición agrícoladestaca sobre todo su vocación vinícola; no en vano es la sede del Consejo Regulador de la D.O. Navarra, EVENA y el Museo del Vino y la Viña de Navarra.

Estas mismas bondades han sido las que han favorecido su población desde la Prehistoria, que fuera intensamente romanizada posteriormente y elegida por los reyes navarros para fijar su residencia.

Desde el siglo XIII Olite / Erriberri fue Sede Real, pero alcanzó su esplendor a partir del siglo XV, cuando el rey Carlos III El Noble inició la construcción del espléndido Palacio Real de Navarra en Olite / Eriberri, reflejo del brillo de toda una época.

Castillo de Olite
Mirador del Castillo de Olite

Esta impresionante construcción, yuxtaposición de torres, patios y galerías, fue una ampliación del Palacio Viejo, actual Parador de Turismo, levantado sobre el primitivo solar romano. Nadie dejaba de sorprenderse con sus vidrieras y tejas de colores, los voladizos de madera. Su interior albergaba magníficos jardines, estancias decoradas por azulejos de manises, yeserías, filigranas, artesonados, etc.

Este hecho cambió tanto la fisonomía de la ciudad, su peso específico y su posterior evolución al convertirse en Corte Real.

Su centro neurálgico lo constituye la plaza de Carlos III el Noble, eje de las actividades donde se celebraba mercado, reuniones y fiesta, estaba el reloj público, la picota y la fuente, la torre del Chapitel, el Ayuntamiento y al fondo el Palacio.

Fiesta Medieval de Olite-Eriberri

Junto al Palacio Viejo, centro del “cerco de dentro”, recinto romano, se levanta la Iglesia de Santa María la Real cuya portada constituye uno de los conjuntos escultóricos góticos más notables de Navarra por la exhuberancia y calidad decorativa. En su interior guarda un espléndido retablo renacentista de Pedro de Aponte.

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